
Ya estamos de vuelta y la vida vuelve a su sitio. Bueno, es un decir, porque la vida ha seguido todos estos meses como si nada fuese con ella. Me gusta eso de que vaya sola, porque si se trata de que yo la empuje, mal lo tendríamos.
Imaginad que tuviesemos que ir tirando de la vida. La idea de estar tirando de un burro que no puede llevar nada más encima de lo cargado que va, y tú, venga, arre, pero tira.......
La verdad es que es una alegria de que la vida vaya solita, de oficio como se dice en la Administración; eso si, a veces anda un poco mas deprisa de lo que nosotros mismos quisiéramos, pero, si lo pienso bien, está bien ese invento. Te llevan, de dejas llevar, y procuras encontrar lo bueno de eso.
Cuando las cosas dependen solo de nosotros, tienen una cierta tendencia a quedarse atrás. Yo ahora me estoy dedicando a actualizar mi lista de recetas. De esas recetas fáciles y vistosas que te van trasladando las amigas (los amigos no suelen dar recetas). Pues bien, he calculado que tengo recetas de hace unos diez años anotadas en cualquier parte y ahora las voy a pasar a limpio, es decir, al ordenata.
En concreto me refiero a una receta belga, la más clásica de todas, la de los mejillones que se toman en Bruselas, que son una tontada de hacer, pero que he tardado un montón de tiempo en anotarlo. Los probé una vez que fui alllí a una historia de las comunidades y me encantaron, (los mejillones claro). Cualquier dia me animo, me busco un vuelito barato y me voy allí a la Grand Place a dar una vuelta y a hacer pasar envidia a mis pobres compas que van allí a aburrirse como monas en unas reuniones en las que se hacen unas p..... mentales espantosas. Pero ya veis, incluso en esos sitios la vida va sola, porque si hubiese que empujarla en esas salas.......

1 comentario:
Dices que no hay que tirar de la vida … No siempre es así. Hay momentos en los que realmente tu quisieras pararte y ver cómo se va marchando dejándote atrás, sentada en una silla, descansando, o que, como dices, la vida siguiera por si misma y tu te conformaras únicamente con verla pasar y participando o no, según te sintieras, pero, como digo, hay veces en las que aunque no quieras, tienes que tirar de ella por algún motivo que no sabes, encontrar algo que te haga seguir adelante, algo para no cerrar los ojos y dejar de ver cosas que no te interesan o que te hacen daño. Y lo haces incluso inventando historias y situaciones para llegar a creerte que es imprescindible tu presencia. Es difícil, hay que tener mucha voluntad y grandes deseos de seguir, aunque lo que te rodee no sea casi nada de lo que tú quisieras, desearas o buscaras. Pero ese casi (llámalo esperanza, ilusión o supervivencia) es lo que hace que te subas de nuevo al carro (o burro) y, contenta o no, sigas pensando que eres útil aquí, que algún día podrás dejar de luchar y vendrá alguien y te cogerá de la mano para llevarte y tirar de ti cuando te canses. Entonces ya no habrá que inventar nada, porque todo será verdad y tendrás tu recompensa. …¡Te irás a la Grande Place a comer mejillones!
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